Los marineros no son asesinos, son trabajadores en lucha, SOMU responde.
En medio del conflicto pesquero que paralizó a la flota congeladora, el Secretario General del SOMU respondió con firmeza a las provocaciones mediáticas y políticas. Mientras sectores empresarios y funcionarios intentan criminalizar la lucha, el gremio sostiene la defensa irreductible del Convenio Colectivo y los derechos de todos los marineros del país.
Una lucha que dignifica, respaldo a quienes no se arrodillan ante el poder empresarial
En medio del conflicto pesquero que mantiene paralizada la flota tangonera congeladora desde junio, y frente a los ataques sistemáticos de medios rentados y sectores empresarios, hay que tener claridad en algo: quienes hoy resisten no lo hacen por capricho ni por ideología; lo hacen por dignidad.
En estos días, cobró notoriedad la nota publicada por el medio “Parte de Pesca” bajo el título: “No negocio con energúmenos patoteros, asesinos y malnacidos”. No es una expresión desafortunada: es la evidencia de cómo ciertos medios de comunicación han sido cooptados por los intereses más oscuros del empresariado pesquero. El lenguaje violento y la descalificación personal buscan una sola cosa: deslegitimar la lucha gremial y convertir en “patoteros” a quienes simplemente están haciendo valer derechos adquiridos.
También hay que señalar que el medio “Parte de Pesca” jugó, desde el inicio del conflicto en marzo, el rol de mejor perro fiel de las cámaras empresarias, prestándose a este tipo de operetas mediáticas que nunca tuvieron el propósito de informar al marinero sobre las leyes que lo amparan. Todo lo contrario: se dedicaron a maquillar la realidad, tergiversar los hechos y hasta criminalizar al trabajador, como lo hicieron el gobernador Ignacio “Nacho” Torres y también el Ministro de Trabajo de la Nación, Julio Cordero. Ambos actuaron como un frente coludido en contra del gremio del SOMU, al que intentan responsabilizar de una desidia que es, en verdad, empresarial y política.
El conflicto comenzó en marzo, cuando las empresas, tras recibir la negativa gremial a reducir los salarios en un 30%, especularon hasta el 17 de junio para formalizar la denuncia del convenio colectivo. Fue a partir de esa fecha que se declaró el paro. Desde entonces, se sucedieron varias reuniones paritarias en las que el sindicato mantuvo una postura firme: no permitir que se violenten las leyes que protegen a todos los trabajadores, no solo a los del sector pesquero.
Los marineros deben entender que lo que está en juego no es solo el salario, sino el intento de las cámaras de imponer una baja de convenio, abriendo la puerta para que el resto de las categorías y sectores comiencen a sufrir lo mismo. Porque si los marinos aceptan la rebaja, sentarían un precedente y una jurisprudencia nefasta: que es posible romper un convenio colectivo en favor empresarial.
No era el Secretario General del SOMU el que iba a pagar ese costo. Íbamos a ser todos los marinos, cargando con la condena social de haber sido los “carneros” de los trabajadores argentinos. Esa es la condena que se está evitando, y por la que hoy se sigue luchando: para que nunca nos arrodillemos ante intereses que vienen a destruir derechos conquistados.
Quienes insultan, quienes criminalizan, quienes operan desde la comodidad de sus escritorios, jamás han pisado una cubierta. Jamás sintieron el viento de la madrugada ni el riesgo real de un trabajo duro, noble y vital para el país. Por eso no entienden lo que está en juego.
“NO VAMOS HACER LOS TRAIDORES DE TODOS LOS TRABAJADORES ARGENTINO, PORQUE UN GOBIERNO CON LOS EMPRESARIOS LO QUIERAN IMPONER.”
Desde aquí, nuestro respeto y respaldo al Secretario General del SOMU Raúl Durdos y a todos los marineros que hoy eligen resistir. Porque resistir no es negarse al diálogo, como quieren hacer creer. Resistir es defender lo que es justo. Y esa resistencia, hoy, nos representa a todos.
A.G.O.M.U. Caleta Olivia – Santa Cruz
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