¿Quién es el dueño del chancho? El verdadero conflicto no está en el mar, sino en las oficinas del poder.
El conflicto pesquero en Chubut, que lleva más de 70 días, revela tensiones profundas entre trabajadores, empresarios y funcionarios. Mientras se ensaya una “unidad” entre gremios y gobierno, desde AGOMU se denuncia que los verdaderos intereses detrás del conflicto son empresariales. La patronal, encabezada por CONARPESA y apoyada por cámaras como CAPECA, CEPA y CAPIP, busca beneficios fiscales y reducción de salarios del 30%, sin mostrar balances ni rendir cuentas. La presión se dirige erróneamente a un Secretario de pesca sin poder real, mientras se manipulan demandas obreras para encubrir intereses privados. AGOMU exige auditoría a las empresas, control estatal y respuestas concretas para los trabajadores.
¿Quién maneja la pesca en Chubut?
La prospección, el conflicto y la reaparición de los verdaderos actores del poder
Este domingo se llevó a cabo una reunión urgente en Casa de Gobierno de Chubut entre el gobernador Ignacio Torres, el SOMU y distintos funcionarios provinciales, en medio del conflicto que mantiene paralizada la actividad pesquera y que ya acumula más de 70 días de tensión sin resolución efectiva. Pero mientras se ensaya una “unidad” forzada entre gremios, empresarios y funcionarios, desde AGOMU advertimos: los verdaderos intereses que operan detrás de este conflicto empiezan a salir a la luz.
Presión a Nación: ¿a quién le toca realmente responder?
El eje del encuentro fue el armado de un reclamo conjunto para elevar al Gobierno Nacional, con tres demandas principales: reactivación de la prospección del langostino, reducción de Derechos de Exportación (retenciones), y rebaja del impuesto a las ganancias sobre el salario del personal embarcado.
La presión ahora parece recaer en Juan Antonio López Cazorla, secretario de Pesca de la Nación, quien recibirá a los actores involucrados el próximo martes 27 en Buenos Aires. Sin embargo, hay que decirlo claramente: Cazorla no tiene autoridad para dar respuestas fiscales, laborales ni impositivas. Según la Ley Federal de Pesca N° 24.922, su competencia se limita a lo técnico-administrativo. Lo demás depende de Economía, AFIP y la Secretaría de Trabajo.
Entonces, ¿por qué se lo pone al frente del conflicto? ¿Será una forma de seguir estirando los plazos, sin que el Gobierno Nacional ni los empresarios asuman su responsabilidad real?
🤝 ¿Unidad o estrategia electoral?
No es menor el contexto: el SOMU está en plena campaña electoral rumbo a las elecciones de diciembre. La conducción nacional, encabezada por Raúl Durdos, intenta reposicionarse, pero la oposición interna ya dejó claro que no va a prestarse al armado de una “unidad ficticia” que no representa a las bases ni a los trabajadores embarcados.
El comunicado de la Unión Marítima 25 de Noviembre fue lapidario:
“¡No marchamos por ustedes, marchamos a pesar de ustedes!”
Las bases están cansadas de las entregas, del hermetismo sindical y de los acuerdos a espaldas de los marineros. Y no están dispuestas a sostener la campaña de una conducción sindical desgastada.
⏳ Más de 70 días de conflicto, 4 meses de veda, y un gremio que se despertó tarde
La temporada de pesca ya venía demorada por una veda ecológica de cuatro meses. A eso se suman casi 80 días desde el inicio del conflicto por falta de buques inscriptos, sin intervención efectiva del gremio. El SOMU decretó el paro cuando el conflicto ya era insostenible, y recién entonces comenzaron a jugar los actores políticos provinciales.

🧩 La reaparición del poder real: Castellano, el “Dueño del Chancho”
Ahora que la tensión escala, reaparecen nombres que no estuvieron en los días iniciales del conflicto, pero que tienen relaciones estrechas con todos los poderes involucrados. Nos referimos a Álvarez Castellano, dueño de CONARPESA, el principal operador empresarial de la pesca en Chubut. Su influencia sobre las cámaras, los funcionarios provinciales e incluso algunos gremialistas ya no es un secreto.
Castellano es quien tomó la posta del reclamo empresarial, sin dar explicaciones públicas, sin mostrar balances, sin rendir cuentas sobre exportaciones ni ganancias. Y pretende ahora que los trabajadores embarcados recojan el guante para empujar en la calle un reclamo empresarial por beneficios fiscales y reducción de costos.
💸 ¿Ganancias récord y ahora quieren retenciones cero?
Pedir la baja de retenciones y DUE justo después de una temporada con ganancias extraordinarias, como lo señalaron informes oficiales y declaraciones empresarias, es una muestra del cinismo que gobierna este conflicto. Las cámaras no transparentan sus números y no son auditadas. Lo que buscan es claro: aumentar márgenes, bajando costos y congelando salarios.
Mientras tanto, la única demanda legítima en esta ensalada de reclamos es la de los trabajadores respecto al Impuesto a las Ganancias, ya que distorsiona los ingresos de quienes trabajan sólo 4 o 5 meses al año. Todo lo demás es una operación empresarial, disfrazada de consenso político y sindical.
⚠️ ¿Un Estado al servicio del patrón?
La suspensión de la prospección se debió al fracaso de la convocatoria de buques, que se cerró el 23 de mayo con apenas dos embarcaciones inscriptas de las dieciséis previstas para cubrir las cuatro subáreas seleccionadas. ¿Se puede tolerar que las empresas se manejen así? ¿Qué pretenden, que el Estado esté disponible “on demand”, esperando a ver qué día deciden salir a pescar para formular una nueva prospección?
El reclamo ya no es sólo sobre el recurso, la temporada o el salario. Es sobre el modelo de poder que rige la pesca en la Patagonia. Empresarios como Castellano manejan el negocio a su antojo, y ahora buscan usar a los marineros como fuerza de choque para conseguir exenciones tributarias, sin mostrar un solo número ni rendir cuentas.

📉 Se confirmó la intención patronal: quieren bajar 30% los salarios
Mientras las bases marineras sostienen un reclamo genuino por el derecho a trabajar con condiciones dignas y seguras, se conoció oficialmente la maniobra de las cámaras pesqueras congeladoras: solicitaron a la Secretaría de Trabajo una audiencia formal para negociar una baja del 30% del sueldo por producción, una modificación en la fórmula del aguinaldo (SAC) y un cambio en la liquidación por Incapacidad Laboral Temporaria (ILT). La nota fue presentada por CAPECA, CEPA y CAPIP.
Los empresarios argumentan una “crisis del sector” basada en factores del mercado, costos operativos y políticas fiscales, pero no presentaron balances auditables ni abrieron sus libros, como exige el principio básico de transparencia si se pretende discutir rediscusión de convenios colectivos por razones económicas.
Además de proponer que el sueldo por producción absorba el básico durante la temporada, buscan que el aguinaldo deje de calcularse según la mejor remuneración del semestre, lo que representa otro golpe al ingreso de los trabajadores. También pretenden cambiar la fórmula para calcular ILT, lo que impactaría en situaciones de enfermedad o accidentes laborales.
Estas propuestas, que se intentan justificar con cifras infladas sobre ingresos anuales de los tripulantes, ignoran la realidad intermitente, zafral y riesgosa del trabajo embarcado, que concentra toda su actividad en apenas 5 o 6 meses al año. Además, ubican toda la presión sobre el salario del marinero, mientras las empresas continúan sin rendir cuentas al Estado por sus ganancias extraordinarias.
🧭 Conclusión: o se escucha a las bases o esto no termina bien
Todo indica que este conflicto no tendrá una resolución sencilla. No porque no haya voluntad de los trabajadores, sino porque hay una red de complicidades políticas, sindicales y empresariales que se resiste a perder control.
AGOMU reitera que la solución pasa por abrir los libros, auditar a las empresas, controlar las exportaciones y dar respuestas concretas a los trabajadores. La presión no puede recaer sobre un Secretario de Pesca sin poder de decisión, ni puede ser manipulada para una campaña electoral sindical.
Hoy más que nunca, la unidad se construye desde abajo.
No con sellos. No con pactos. No con discursos.
Con hechos, con verdad y con trabajadores de pie.
