Vergüenza nacional: Vidal se despierta tras 80 días de Crisis Pesquera. Llamo preocupado…

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Mientras el conflicto pesquero se extiende por casi 80 días, el gobernador Claudio Vidal reacciona tarde y mal, priorizando intereses empresariales por encima de los trabajadores. Puerto Deseado sufre la parálisis del sector, la fuga de barcos y la falta de respuestas concretas ante una crisis que el gobierno provincial eligió ignorar.

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Santa Cruz vive una de sus crisis más profundas en el sector pesquero y el gobernador Claudio Vidal recién ahora, tras casi 80 días de conflicto, hace un llamado telefónico para sumarse a una mesa convocada por su par de Chubut, Ignacio Torres, junto al subsecretario de Pesca de la Nación, Juan Antonio López Cazorla.
Acompañado por Carlos Liberman, actual representante de Buenos Aires en el Consejo Federal Pesquero y exfuncionario del kirchnerismo. Vidal intenta llegar tarde a una discusión que ya expulsó barcos, empleos y futuro de nuestra provincia.

Puerto Deseado, ciudad pesquera por excelencia, se encuentra paralizada. La actividad portuaria agoniza por el desabastecimiento de descargas, y la fuga de barcos congeladores hacia otras provincias ya es una realidad. ¿Las causas? La ineficiencia de las políticas portuarias, servicios obsoletos y una total incapacidad para generar condiciones competitivas que retengan la actividad. Los puertos de Santa Cruz no ofrecen ni una logística adecuada ni una paridad justa en los precios de descarga. El gobierno impulsó una política errónea al plantear que reducir los jornales era parte de la competitividad con puertos de otras provincias, sin considerar que en Santa Cruz el costo de vida y la canasta básica familiar son mucho más altos que en esas jurisdicciones. Mientras tanto, el gobierno provincial permanece inmóvil, sin ofrecer soluciones.

La desidia tiene nombres propios. El escándalo en la Secretaría de Pesca, donde Harold Bark renunció dejando un cargo acéfalo por más de nueve meses, es solo una muestra. Durante ese tiempo, el ministro de la Producción, Gustavo Martínez, manejó el área a discreción, superponiendo su poder con el de Selsa Hernández, designada recién el 1 de abril de este año. Gustavo Martínez en su último día como ministro, luego de ser asignado al directorio del Banco Santa Cruz, rubricó un último acta en el Consejo Federal Pesquero cediendo cupo de merluza a los barcos del “Gringo” Jones, oscuro personaje del pasado que hoy reaparece como aliado en las sombras del poder.

¿El mismo “Gringo” Jones que las empresas rechazaron por su historial de manejos turbios? Exactamente. Hoy reaparece bajo el ala del gobernador Vidal, que dice “no darle la espalda a la pesca” mientras negocia en secreto con los intereses que vaciaron nuestros puertos.

En el “Foro Pesquero” realizado en Caleta Olivia, otro intento burdo de maquillar una gestión sin rumbo, la secretaria Hernández llegó a afirmar que el DNU 340/2025 era una “oportunidad” para la provincia, porque permitiría el ingreso de barcos extranjeros a nuestros puertos. Desde AGOMU denunciamos estas declaraciones como absolutamente falsas. El DNU excluye expresamente a los buques pesqueros de su aplicación. No lo decimos solo nosotros: lo afirmó también el diputado nacional Gustavo “Kaky” González. Una mentira oficial que demuestra el desconocimiento, o la manipulación, con que este gobierno se dirige a los santacruceños.

Mientras los trabajadores claman por soluciones, el gobierno responde con slogans vacíos: “puertos seguros”, “proyectos integrales”, “foros participativos”. ¿Pero qué hay de las realidades? ¿Dónde estuvo el gobierno cuando las empresas abandonaron nuestros puertos? ¿Dónde está ahora, cuando cientos de marineros, estibadores y obreros de planta están sin trabajo?

La respuesta es clara: están ausentes. Como lo estuvieron con YPF y sus compromisos ambientales, como lo están con los obreros de las represas, como lo están con cada sector productivo de nuestra provincia.

Y para completar el cinismo, en plena crisis pesquera, el gobierno exige al Consejo Federal Pesquero multiplicar por cinco el cupo de langostino. Pero no para generar empleo o sostener la producción: lo hace para favorecer a su empresa estatal y socios políticos reciclados, como el “Gringo” Jones y su red de “cuevas de corte”. Una vez más, Santa Cruz entregada al mejor postor.

Desde Marineros Unidos de Santa Cruz, lo decimos sin rodeos:
No hay política productiva.
No hay política laboral.
No hay proyecto provincial.

Hoy el reclamo de los trabajadores portuarios de Puerto Deseado resuena más fuerte que nunca:
“No arreglen los puertos, traigan barcos”.
Pero ni una cosa ni la otra aparece en el horizonte.
A un mes de conmemorar una años de la trágica pérdida del compañero Diógenes Gutiérrez, víctima del abandono estatal, seguimos viendo cómo esta gestión hace agua por donde se la mire.

Santa Cruz no necesita más foros ni más relatos: necesita decisiones firmes, voluntad política y respeto por su gente, cuestión que no vemos de este gobierno.

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