“El acuerdo de Frías, el naufragio de los Marineros”
Mientras los gremios alineados firman acuerdos a la baja en nombre de todos, la mayoría de la marinería sigue excluida, precarizada y sin perspectivas reales. La crisis no es solo económica: es de representación, de silencio y de sometimiento.
Frías, los acuerdos que firmás no alimentan a la marinería
Por Ricardo Manuel Cardozo.
Jorge Frías, secretario general de la Asociación Argentina de Capitanes, Pilotos y Patrones de Pesca (AACPyPP), defendió el acuerdo alcanzado con las cámaras langostineras (CAPIP y CAPECA) como una decisión estratégica para destrabar el conflicto, evitar el colapso de la temporada 2025 y preservar los puestos de trabajo.
Reivindicó los logros del acuerdo, como el vínculo del salario al precio internacional del langostino y el sostenimiento de la obra social, y criticó la rigidez de otros gremios. Planteó que, en un contexto de crisis económica y parálisis prolongada, la responsabilidad sindical implica actuar con visión de conjunto, cediendo en lo inmediato para sostener la actividad y la negociación futura.
Frías actúa con total naturalidad firmando en nombre de un sector de los capitanes de la pesca. Pero ese sector no representa la totalidad del gremio. Es lógico que los capitanes, que son sus afiliados, no salgan a desconocer el acuerdo a la baja: en esa categoría se manejan otros valores.
Habla de 70 días de conflicto, pero debería saber que desde el 17 de marzo a la fecha han pasado 112 días. A eso hay que sumarle los meses de la veda ecológica impuesta por el INIDEP, a través del Consejo Federal Pesquero, que comenzó el 19 de septiembre de 2024. En total, la flota lleva parada nueve meses y doce días. Ese es el tiempo que el marinero no trabaja.
Lógicamente, el marinero efectivo cobra un sueldo “a la orden”. Pero la mayoría no lo es. La mayoría son trabajadores eventuales, contratados como “relevo” durante la temporada. Y las empresas han hecho de eso un uso y costumbre: contratar marinería que patea los muelles, esa que trabaja como eventual y, cuando termina la zafra, no tiene ningún vínculo con la empresa. Así, quedan exentos de pagar cargas sociales y el salario “a la orden”.
Muchos de esos trabajadores no están sindicalizados, pero sí se les descuenta el Aporte Solidario para el sindicato. Son quienes más trabajan en temporada, saltando de barco en barco, llamados por los armadores porque saben que, terminada la temporada, mandan su renuncia sin protestar. Son los que no generan “problemas”, y por eso tienen más chances de ser convocados.
Hoy, el tiempo restante de la temporada no da una buena perspectiva para todos: sólo para un minúsculo sector, los efectivos. Y ojo: ni siquiera para todos ellos. Si se plantaron frente a la patronal durante el conflicto, olvídense de estar en la lista del primer viaje.

El aliciente solo para unos pocos…
Por eso decimos: Frías sólo mira la solvencia de unos pocos. Y con la diferencia de valores salariales y categorías, Capitán, Marinero, es imposible que el beneficio alcance a todos. Como el mismo Frías lo dice: “ellos”, con dos viajes, resuelven muchos problemas económicos. Pero el marinero no. Mucho menos si se modifica el convenio y se baja un 30 % del salario. Las posibilidades desaparecen.
Por otro lado, es inentendible que un gremio con tanto estatus no tenga información fehaciente sobre la crisis que las empresas denuncian. Son los capitanes, desde la timonera, quienes manejan la información real: cada kilo y cada tamaño de langostino que llevan a bordo, lo conocen de primera mano antes de cada arribo de puerto.
Cuesta creer que gremios con ingresos exorbitantes no tengan abogados que litiguen contra el Estado Nacional para exigir el dictamen oficial de la Crisis Pesquera. El Ministerio de Trabajo todavía no se ha expedido. Y mientras tanto, estos gremios sólo alientan a favor de las empresas, llamando a salir a pescar con salarios reducidos.
Los marineros creemos que la desesperación ya es de las empresas, aunque algunas nieguen tener problemas judiciales con los permisos de pesca. Ya no vemos a Fernando Álvarez Castellano decir que no le importa tener los barcos parados hasta la próxima temporada. ¿Qué pasó? ¿Se les cayó el casete de la soberbia?
Ahora andan llamando por WhatsApp a los efectivos, a los marineros que estén dispuestos a salir a la baja, a como dé lugar. Si los capitanes aceptaron salir por menos, será su problema. Tendrán que rendir cuentas en el futuro ante sus propios afiliados.
¿Dicen que no hay solución?
Paro general de todo lo que flota por 78 horas, señores.
Hasta tanto el Gobierno Nacional, por intermedio del Ministerio de Trabajo, a quien le corresponde, ponga a la vista la Crisis Pesquera Nacional mediante un dictamen oficial, basta de complicidad con empresas que dicen estar a pérdida.
Y los que dicen representar a los trabajadores, antes de llorar por no tener un Plan B…
¡Que pongan huevos, señores!
