Los trabajadores marítimos le hablan a Milei: “No somos la variable de ajuste”
Frente al silencio de los gremios tras 90 días de conflicto y la amenaza de recortes salariales del 30 al 55%, trabajadores marítimos auto convocados alzan la voz en Casa Rosada. Reclaman la intervención urgente del presidente Milei, recuerdan sus promesas de campaña y advierten: “No somos la variable de ajuste de esta crisis”.
Del mar a la calle: el grito de los trabajadores marítimos frente a la Casa Rosada, tres meses sin navegar y sin respuestas del Estado
Casa Rosada, Buenos Aires – En una manifestación pacífica pero cargada de urgencia, trabajadores marítimos auto convocados de distintos puntos del país se hicieron presentes frente a la Casa de Gobierno para entregar un petitorio al presidente Javier Milei. La situación que denuncian es crítica: una amenaza de reducción salarial que podría llegar hasta el 55%, una industria paralizada y una profunda sensación de abandono gremial e institucional.
Marcos Hermosid, uno de los voceros de la protesta, expresó con firmeza:
“Venimos a pedirle encarecidamente a nuestro señor Presidente que intervenga en este conflicto. Sentimos que no estamos bien representados por nuestros dirigentes gremiales y que un sector empresarial está manipulando la situación para que la variable de ajuste seamos nosotros, los trabajadores.”
El reclamo no es solo económico, sino profundamente humano. Hermosid recordó que, durante la campaña presidencial, Milei prometió que “cuando se acomode la economía y se libere el cepo, los salarios iban a ir a las nubes”, sin embargo, hoy viven bajo amenaza de recortes, sin poder salir a navegar desde hace tres meses.
Con un tono directo y respetuoso, insistió:
“Nosotros somos la microeconomía: ganamos plata y la gastamos en almacenes, escuelas, autos. Somos el motor cotidiano del país. Por favor, destrabe este conflicto.”

A su lado, Jorge González amplió el alcance del mensaje. Aclaró que no hablaba por una sigla ni partido, sino por todos los compañeros “apostados en Ruta 2, en el norte, en el sur, Mar del Plata, Puerto Deseado, Caleta Olivia, Comodoro”, y enfatizó que el movimiento es auto convocado, sin banderas ni colores, movilizado únicamente por la defensa del salario y la dignidad laboral.
González apuntó a la falta de información oficial como parte del problema:
“El trasfondo de todo esto no lo tenemos en papeles, pero sí lo vivimos en carne propia. Estamos acá porque no nos vamos a dejar amedrentar.”
Ambos coincidieron en algo central: el Estado no puede mirar para otro lado.
“La situación es crítica y necesitamos una respuesta. No somos enemigos del gobierno, pero exigimos que no seamos siempre los que pagamos el costo de las crisis”, concluyó González, extendiendo su saludo a la familia marítima y a los trabajadores de la marina mercante, también en conflicto.

Desde cada provincia, desde cada rincón del extenso litoral marítimo argentino, los compañeros marinos hacen oír su voz y su forma de reclamo, diversa pero unida en un mismo objetivo: alcanzar la igualdad de condiciones laborales para todos. Porque toda expresión, todo esfuerzo, toda lucha suma cuando el camino es uno solo: la dignidad del trabajo. A pesar de la incertidumbre, sostienen la esperanza de que el Gobierno Nacional, a través de sus Ministerios de Economía y Trabajo, comprenda que la salida no puede ser a costa de quienes trabajan en el mar. Con fe y convicción, confían en que no se tomará el rumbo de degradar ni de despreciar el salario marítimo, sino de reconocerlo como lo que es: un pilar fundamental de la economía productiva del país.
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