La presión empresarial contra el SUPA: un ataque que esconde una jugada más profunda en la cadena pesquera

0

Mientras las cámaras empresarias acusan al SUPA de encarecer la zafra 2025, el sindicato portuario responde con firmeza, desmintiendo falsedades y denunciando maniobras de presión que buscan imponer recortes salariales en toda la cadena pesquera.

Imag est

Puerto Madryn, 4 junio de 2025.
En las últimas semana, distintas cámaras empresarias del sector pesquero (entre ellas, la Unión de Intereses Pesqueros Argentinos, la Asociación de Pesca Costera, y la Cámara Pesquera Argentina) lanzaron un reclamo formal contra el Sindicato Unidos Portuarios Argentinos – SUPA Chubut, exigiendo una “revisión urgente” de los costos de estiba para la zafra de langostino 2025.

Lo que aparenta ser un reclamo técnico sobre tarifas portuarias, en realidad oculta una avanzada más amplia: el intento coordinado de imponer una baja del 30% en los salarios del personal embarcado y trasladar esa lógica a toda la cadena productiva, desde el mar hasta la planta.

Detrás del discurso empresario de “previsibilidad” y “competitividad”, se esconde un proyecto de disciplinamiento laboral que busca reducir conquistas históricas. Y como primer escollo para ese plan, aparece el SUPA y su secretario general Alexis Gutiérrez, quien no sólo ha mantenido firme su posición en defensa del salario portuario, sino que además ha manifestado públicamente su apoyo al justo reclamo de los marineros, que rechazan la reducción arbitraria de su producción y salario.

La respuesta del SUPA fue categórica: no hay improvisación, ni aumentos caprichosos. Las tarifas de estiba se actualizan por paritarias, como lo establece la ley. Los ítems que los empresarios ahora llaman “costos adicionales” –como pesadores, hielo o cajones– existen desde hace años y fueron siempre parte de las actas firmadas por las propias cámaras.

Pero este conflicto no es sólo económico. Tiene un fuerte componente político-sindical. Porque los sectores empresariales que hoy alzan la voz, son en muchos casos los mismos que, en tiempos no tan lejanos, manejaban a discreción la distribución de la pesca. Y que vieron con profundo malestar cómo la nueva conducción del SUPA, surgida tras un proceso judicial polémico pero cerrado por falta de méritos, comenzó a recuperar autonomía, transparencia y protagonismo en la defensa de los trabajadores portuarios.

Para ciertos actores que operan desde las sombras, dolidos por haber perdido el control de la “mesa chica” del negocio pesquero, este escenario es insoportable. Y hoy, mientras en público hablan de diálogo y competitividad, en privado activan viejas maniobras: presiones, asesoramientos turbios y maniobras de apriete para que ningún actor gremial “levante la cabeza y recoja el guante del conflicto”.

Lo que está en juego no es sólo la tarifa de estiba. Ni siquiera sólo el salario del marinero. El verdadero proyecto empresario es mucho más amplio de un andamiaje arquitecto que busca: reducir costos a costa de los trabajadores en cada eslabón de la cadena pesquera. Si logran quebrar la resistencia en el mar, irán por los portuarios. Luego, por los trabajadores de planta. Y así sucesivamente.

La baja salarial del 30% que hoy enfrentan los marineros, violando incluso su Convenio Colectivo de Trabajo, será apenas la primera ficha del dominó. Lo que está en juego es el modelo laboral del sector. Por eso, el respaldo que Alexis Gutiérrez expresó hacia los marineros no es un hecho menor: es una muestra de que algunos gremios no están dispuestos a ceder ante esta avanzada encubierta.

Mientras los empresarios intentan responsabilizar a la estiba por la supuesta “pérdida de calidad” o el “aumento de costos”, el SUPA fue claro: no es la estiba la que pone en riesgo la zafra. Si hay algo que amenaza el desarrollo normal de la actividad, es la ambición de ciertos sectores que pretenden maximizar beneficios reduciendo derechos laborales.

Frente a esta coyuntura, la sociedad y el resto de los gremios deben estar atentos. Porque lo que hoy se juega en el muelle de Puerto Madryn, tendrá efectos en todo el litoral patagónico. La unidad de los trabajadores no puede ser sacrificada en nombre de balances privados. La dignidad no cotiza en bolsa.

En su contundente nota de respuesta, el SUPA no sólo desmintió categóricamente las afirmaciones empresarias, sino que también dejó en claro que no aceptará amenazas ni condicionamientos. Remarcó que las negociaciones paritarias se llevan a cabo de manera legal y transparente, que los costos mencionados por las cámaras forman parte de servicios históricos acordados en actas anteriores, y que la estiba no es ni será responsable de la ineficiencia empresarial. Además, reivindicó su compromiso con la mejora continua del servicio, con capacitación y seguridad operativa, dejando abierta la puerta al diálogo, pero bajo condiciones de respeto institucional y buena fe. La nota concluye con una advertencia contundente: “Si hay actores que no están en condiciones de asumir su rol con responsabilidad, transparencia y cumplimiento normativo, quizás sea hora de que cedan su lugar a quienes sí lo están”. Un mensaje claro, firme y necesario en tiempos donde algunos intentan manipular la agenda pesquera en beneficio propio, a costa de la dignidad de quienes realmente sostienen la actividad: sus trabajadores.

Comparte esta noticia:

Deja un comentario