Pesca y Poder: Cómo el Estado, las cámaras y los trabajadores se enfrentan en la crisis
Mientras las cámaras empresarias buscan legitimar una baja salarial histórica apelando al discurso de crisis, el Gobierno nacional se desmarca y deja entrever que conoce la verdadera rentabilidad del sector. En este escenario, solo las bases organizadas podrán frenar un ajuste que amenaza con vulnerar derechos adquiridos y desmantelar el sistema de relaciones laborales en la pesca.
El conflicto pesquero revela la verdad del modelo: sin derechos, sin Estado y sin futuro
Por AGOMU Santa Cruz
Ante la propuesta de reducción salarial impulsada por las cámaras empresariales de la pesca (CAPECA, CEPA y CAPIP), la consulta es clara:
¿Puede el Ministerio de Trabajo de la Nación, en ejercicio de su autoridad, sentar un precedente que implique la violación de leyes laborales en favor de las empresas, avalando una reducción salarial unilateral en un convenio colectivo homologado?
Y más aún: ¿Es consciente este Ministerio del riesgo institucional y social que implicaría habilitar un “efecto simpatía” en otros sectores laborales que podrían seguir el mismo camino de reducción de salarios, incluso en un contexto de crisis económica nacional donde dicha medida sería profundamente regresiva?
Si se permitiera esta baja salarial por primera vez en la historia violando derechos adquiridos, el Gobierno Nacional enfrentaría un gravísimo problema político, social y legal.
LA PROPUESTA DE LAS CÁMARAS EMPRESARIAS (CAPECA, CEPA, CAPIP)
Las principales cámaras empresariales del sector pesquero propusieron a los gremios SOMU y SIMAPE:
- Baja del sueldo por producción:
- Reducción del 30% en el salario por producción.
- Justificación: adecuar valores del langostino congelado a la caída del mercado.
- Quieren cambiar el tipo de cambio de referencia: usar el 100% del dólar exportador (hoy rige el 78%).
- Absorción de otros conceptos por el sueldo de producción:
- El sueldo de producción absorbería el básico y adicionales durante la temporada.
- Fuera de temporada se liquidarían por separado.
- Modificación del cálculo del SAC (Aguinaldo):
- Proponen calcularlo como doceava parte del salario devengado semestral.
- Justificación: el cálculo actual impacta excesivamente en los costos (hasta un 24%).
- Cálculo de la Incapacidad Laboral Temporaria (ILT):
- Proponen usar el promedio de las últimas 12 remuneraciones.
- Esta práctica ya se aplica en CAPECA, pero no en CEPA ni en CAPIP.
Argumentos empresariales:
- Crisis de rentabilidad por caída de precios, aumento de costos, impuestos y regulaciones.
- Intento de evitar la denuncia total del CCT 356/03.
- Afirman que los salarios actuales superan cinco veces la Remuneración Imponible Promedio y llegan a siete veces la Canasta Básica, trabajando entre 5 y 7 meses por año.
Situación actual:
- La reunión urgente con la Secretaría de Trabajo fracaso.
- Propuestas rechazada por los gremios.
- Nadie sabe si se convocará a asambleas para consultar a las bases.

EL MENSAJE DEL GOBIERNO A LA FLOTA CONGELADORA
El presidente Javier Milei, a través del Diputado Treffinger, envió un mensaje inequívoco:
- No habrá devaluación.
- No se eliminarán las retenciones.
- No se eximirá del Impuesto a las Ganancias a los tripulantes.
- No habrá subsidios ni alivios fiscales.
- El sector debe reformular su modelo de negocios.
Traducción del mensaje político:
- El Gobierno legitima el reclamo de bajar costos, pero sin intervenir.
- No se pronuncia contra la baja de salarios: la habilita implícitamente.
- Traslada el conflicto a empresarios y gremios.
- Observa y condiciona a funcionarios que dialogan con sindicatos.
- Reafirma su ideología de no intervencionismo: el mercado manda.
El dato clave: Milei sabe lo que ocurre. Cuenta con:
- Informes de AFIP, SENASA, Bioeconomía.
- Declaraciones juradas, datos de exportación y rentabilidad.
- Información cruzada que revela que muchas empresas siguen ganando.
Por eso, el mensaje a las empresas fue claro: “Si no les cierran los números, reformulen su modelo. No pidan devaluación, no pidan subsidios y no trasladen el ajuste al Estado”.

CÓMO SE REORGANIZAN LOS PODERES EN EL CONFLICTO
Este conflicto muestra un nuevo mapa de poder:
- El Estado Nacional: se corre como árbitro y como garante de derechos. Observa, mide, registra pero no actúa.
- Los gremios: en crisis de representación. Muchos dirigentes corren detrás de las bases o terminan siendo funcionales al ajuste.
- Las empresas: se reagrupan para avanzar sobre derechos históricos, utilizando la narrativa de la crisis como palanca.
- Las bases obreras: emergen como el único actor con legitimidad real. Son quienes marcan el pulso del conflicto y ponen en jaque a todos los demás actores si logran articularse.
El escenario es claro: el conflicto por la renta pesquera no se resolverá con tecnocracia, ni con mesas cerradas. Se resolverá según el grado de organización y resistencia que logren las bases.

UNA ADVERTENCIA Y UN LLAMADO A LA ACCIÓN
En el conflicto pesquero que atraviesa la Patagonia, el Gobierno Nacional ha elegido su lugar: no será salvavidas, no será árbitro, pero tampoco, a nuestro entender, será cómplice de una ofensiva patronal que pretenda violar leyes laborales, aplastar convenios colectivos o pisotear la dignidad de los trabajadores.
Porque si hay algo que aún persiste en este país, es el marco legal y constitucional que nos rige:
- La Ley de Contrato de Trabajo.
- La Constitución Nacional, que impone al Estado la obligación de garantizar un orden económico justo.
- Los convenios colectivos homologados, que no son papel mojado, sino conquistas obreras.
Por eso, cuando el Gobierno dice que no va a intervenir, entendemos que también se está desmarcando de cualquier maniobra ilegal, extorsiva o fraudulenta por parte de las Cámaras Empresarias. Y eso, aunque duela, abre una puerta para que el protagonismo vuelva a las bases trabajadoras.
Hoy, más que nunca, se vuelve urgente:
- Organizarse con autonomía.
- Definir estrategias de unidad.
- Recuperar herramientas políticas propias.
- Sostener la legitimidad desde el territorio, el barco y el puerto.
El ajuste no se frena esperando salvadores. Se frena desde abajo, con conciencia colectiva y lucha sostenida.

El modelo pesquero argentino está en disputa. Y si lo escriben solo las cámaras y los burócratas, será un modelo de concentración, exclusión y pobreza.
Pero si las bases logran marcar el ritmo, como ya lo están haciendo, todavía hay margen para una nueva etapa donde la rentabilidad no se imponga sobre la vida, donde el trabajo valga más que el dólar y donde el Estado no mire para otro lado.
Este no es el final de una negociación. Es el comienzo de una disputa histórica por el sentido del trabajo, la distribución de la riqueza y el futuro mismo de las comunidades costeras.
Y desde aquí, desde muchas redes sociales de compañeros marítimos y agrupaciones nacidas desde las bases, vamos a dar esa pelea.
Los compañeros tienen que entender que ahora, más que nunca, debe reinar la unidad de un solo combate. Las maniobras y tácticas empresariales no van a lograr su cometido si no nos dejamos dividir. Y quienes hoy ocupan bancas de representación, y están más preocupados por diciembre que por el perjuicio que se ha ocasionado y sigue generándose hacia los trabajadores, deberán rendir cuentas.
Los compañeros llegaron hasta acá. Y eso, más allá de que el mensaje se distorsione día a día, es lo más importante. Porque las bases ya demostraron a las empresas una maduración colectiva: los trabajadores ya no son un rebaño de ovejas llevadas al matadero.
Las familias, las horas, los días, los años navegando forjaron una conciencia clara: sabemos lo que vale nuestra vida y lo que hay que defender con derecho.
Hoy, los trabajadores marítimos tienen que estar más unidos que nunca, señores. Tenemos que demostrar que somos dinámicos, pragmáticos. Que dejamos de mirar desde la tribuna para ver quién se cae. Que ya no nos interesa esa lógica de ver quién gana el sillón, ni si conviene uno u otro dirigente. Nos interesa la lucha verdadera: la del que sube a bordo, del que pone el cuerpo, del que quiere volver a casa y que su esfuerzo sea notable.
No podemos permitir más que se denigre al laburante. No podemos tolerar que el Sr. Álvarez Castellano diga: “Yo no voy a fundirme para que el gremio gane su elección”. ¿Hasta dónde tenemos que soportar ese nivel de cinismo?
Hoy conocemos la verdad. Sabemos lo que hay detrás del discurso empresarial.
Por eso, compañeros, tenemos que ser más inteligentes. Formar un solo bloque, dejar de lado las mezquindades y ganar juntos, como marineros, lo que nos pertenece, cabecear granadas entre compañeros es lo que hace feliz a la patronal y verdaderamente con maduración no tenemos que estar en ese contexto.
Hay que demostrarles, tanto a las empresas como al gremio, con buena o mala conducción, que la Gente de Mar está de pie. Que los grandes están aquí, que somos nosotros los que mueren con las botas puestas, y vaya que tenemos que mirar al cielo a través de la tormenta de cuantos compañeros hoy ya no están con nosotros, los costos para ellos…
Y como siempre, el tiempo y la razón dirán quién deberá conducir a los trabajadores. Hoy la mesa de trabajo está en cubierta, no en palacio empresarial y político.
Por eso hoy compañeros, Ganar es Ganar unidos. Ganar en el mar. Ganar en cada maniobra de riesgo. Ganar en cada vuelta a casa, no existen los tibios ni los perdedores.
Porque mientras el corazón del marinero siga latiendo fuerte por lo justo,
no hay derrota posible Compañeros.
Marineros Unidos de Santa Cruz
Comparte esta noticia: