El timo frustrado de CONARPESA: La Dama de la tinta ilícita y el día que la marinería dijo NO
En un nuevo intento por quebrar la resistencia de los marineros, el empresario Fernando Álvarez Castellano recurrió a una escribana desconocida la llamada “Dama de la tinta ilícita” para certificar un acuerdo ilegal de rebaja salarial. Pero la dignidad pudo más que el engaño: las tripulaciones se negaron a firmar, y el timo quedó frustrado. Mientras algunas empresas respetan el convenio vigente, CONARPESA insiste en prácticas extorsivas que exponen un modelo de entrega, presiones y complicidad política.
¡La escribana no pasó! El timo no se firmó y la dignidad marinera sigue en pie
En plena crisis del sector pesquero, cuando el pueblo argentino enfrenta los embates de un modelo económico que prioriza al capital extranjero por sobre los derechos laborales, la flota congeladora se convirtió en el epicentro de una disputa que excede el muelle y alcanza el corazón mismo de la soberanía nacional.
El 17 de julio de 2025 quedará grabado en la historia como el “Día de la Dignidad Pesquera”, gracias al coraje de las tripulaciones de los buques Antonio Álvarez y Conarpesa I, quienes, ante el avance de las presiones empresariales, se mantuvieron firmes en su rechazo a la rebaja salarial. Ese día, en lugar de ceder ante la extorsión disfrazada de “actos de grandeza”, dijeron con claridad: NO a la baja, porque la dignidad no se negocia.
“La extraña dama de la tinta ilícita”
En un intento bochornoso y sin precedentes, el empresario Fernando Álvarez Castellano, dueño de CONARPESA, acudió a una maniobra más propia de la comedia negra que de un procedimiento serio: subió a bordo de sus buques a una escribana desconocida, traída de vaya a saber dónde, sin matrícula conocida en Puerto Madryn, ni identidad certificada por los propios tripulantes. Entre murmullos y sospechas, fue bautizada por los marineros como “La extraña Dama de la tinta ilícita”.
Lo que buscaban certificar era una supuesta “voluntad de los trabajadores” de aceptar la rebaja salarial. Pero lo que quedó expuesto fue un acto desesperado e ilegítimo para forzar un “acuerdo” individual fuera del marco legal del Convenio Colectivo de Trabajo 356/03. Una actuación que el gremio en contienda deberá denunciar formalmente ante el Colegio de Escribanos correspondiente, solicitando que se investigue qué matrícula tiene esta notaria y quién la envió a actuar en favor del empresario y en contra de los derechos laborales.
Gracias a la negativa rotunda de los tripulantes, el timo no se concretó. Quedó solo en el intento de una escribanía flotante y un empresario que no pierde las mañas de siempre: timar a la marinería con presiones disfrazadas de legalidad.

Un modelo de entrega que ya no se oculta
Mientras las empresas de Puerto Deseado convocan a sus tripulaciones para el 23 de julio, respetando el convenio vigente y los últimos aumentos salariales, en Madryn se intenta avanzar con mecanismos restrictivos para imponer una rebaja del 30% a marineros que llevan casi 10 meses sin trabajar debido al conflicto, agravado por el paro biológico iniciado en septiembre del 2024 mas el conflicto iniciado el 17 de marzo del 2025.
Paradójicamente, la empresa que dijo estar en crisis fue la primera en presionar para salir a pescar sin resolver el conflicto, y ahora convoca relevos efectivos como si nada hubiese pasado. La gran pregunta que recorre los muelles es: ¿cuánto más le costará al marinero el capricho de un empresario? ¿Y cuántos políticos van a seguir callando, aun cuando octubre y las elecciones nacionales están a la vuelta de la esquina? Los movimientos de la gente siguen sin medir costos viáticos, traslados, el pago de la vuelta a la casa a los que no firmaron y se sigue, ¿Cuánto más?
El mar no tiene bandera, pero nosotros sí!!
La pesca es argentina. El mar es argentino. Y nuestros recursos no están a la venta, por más escribanas que embarquen o actas que se firmen en cubierta. La dignidad del trabajador no se rebaja en una notaría a bordo, ni se pacta entre cuatro paredes, mientras los tripulantes duermen en los barcos esperando un salario justo.
El langostino, el calamar, la merluza y cada especie que habita nuestro mar pertenece al pueblo argentino, no a un puñado de empresarios que creen que el mar se administra con valijas y favores.
Por eso, gracias a los marineros que no firmaron, que no cedieron, que entendieron que cada renuncia hoy es un retroceso para el futuro. Porque la soberanía también se defiende en la bodega de un barco. Porque sin marineros no hay pesca, y sin lucha no hay futuro.
Que lo escuchen bien claro la Cámaras Pesqueras:
¡Nuestros recursos no se venden!
¡Nuestra dignidad no se negocia!
¡Nuestra soberanía no se rinde!
